El bloque burgués-terrateniente que con el engaño de la República y ayudado por los dirigentes socialistas y anarquistas logró durante cierto tiempo el canalizar la corriente revolucionaria hacia la balsa de las ficciones reformadoras, observa aterrado cómo la rápida radicalización de las masas hambrientas restringen cada vez más sus posibilidades de continuar maniobrando sobre este terreno y procede obrar en consecuencia.

Para los comunistas, todo problema nacionalista se convierte en un problema internacional de carácter revolucionario, de lucha de clases. Así, pues, la cuestión de los derechos de Euskadi no es ni puede ser jamás para nosotros una cuestión aislada, independiente, sino una parte de la cuestión general de la revolución proletaria, debiendo, por lo tanto, sujetarse, subordinarse a esta última.

Las Comisiones Gestoras del País Vasco, hechura antidemocrática del Gobierno de la contrarrevolución Azaña-Prieto-Caballero, quieren burlarse de la voluntad del pueblo de Euskadi. Se pretende, por estos organismos, que no representan el sentir  de los obreros y campesinos vascos, hacer un Estatuto de capitulación y a espaldas de su voluntad soberana y contra sus intereses erigirse en los árbitros de los destinos de Euskadi.

El centro de gravedad de la educación internacionalista de los obreros en los países opresores debe residir en la propaganda y sostén efectivo del derecho de los pueblos oprimidos a separarse de la metrópoli. Sin esto no hay internacionalismo posible. Podemos y debemos tratar de imperialista y sinvergüenza a todo socialista de un Estado opresor que no haga esta propaganda. El derecho de separación de la metrópoli es una reivindicación indispensable, aunque esta separación no sea posible sino en un caso, de mil, antes del advenimiento del socialismo.

La dirección del P. N. V. que es la organización nacionalista que expresa un mayor volumen de masas en Euskadi, está vinculada completamente en la gran burguesía. Atenta ésta a la defensa de sus intereses de clase, encaramada sobre los sentimientos nacionalistas de los obreros y campesinos vascos, los encauza según sus conveniencias, prodigando una fraseología hueca y demagógica para mejor engañar a las masas.

En el curso de los veinte últimos años, la cuestión nacional ha sufrido una serie de modificaciones sumamente importantes. En la actualidad, tanto por su amplitud como por su carácter íntimo, difiero profundamente de lo que era la II Internacional.

 CAMARADAS: El Partido Comunista (S. E. de la I. C.) necesitaba de un órgano provincial en Guipúzcoa que orientase y dirigiese el advenimiento revolucionario emprendido por las masas obreras y campesinas de todas las provincias españolas, y que en ésta, feudo de la política clerical de los ensotanados y de la política caciquil de los seudo-republicanos y de los social-fascistas, es necesario también que corresponda al impulso, cada día más creciente, de las masas oprimidas. “EUSKADI ROJA”, órgano provincial del Partido Comunista, será el paladín de los trabajadores guipuzcoanos.