¿Puede el Norte devorarse a sí mismo?

'La muerte de la esperanza asesina a la vida"

(Anónimo)

 

¿Cuanta vida asesinada por la desesperanza que han ido extendiendo el F.M.I, y sus instituciones en los últimos años?

1994. Nos venden por todas partes, Norte o Sur, Este u Oeste, una idea, las Utopías son idealismos de juventud o de intelectuales no madurados, para mejorar en algo sólo hay que producir hasta caer en el productivismo para pasar no a consumir sino al consumismo, si el planeta está enfermo se ignora, si pueblos enteros mueren se oculta, si cada vez mas amplios colectivos se marginan se les da los elementos para que se autodestruyan, si..., si existen voces disidentes acerquémoslas.

En esta ponencia se desea perfilar las consecuencias que las políticas del F.M.I. están desarrollando en el Norte, o primer mundo, y no porque pensemos que son mas importantes que las consecuencias que padecen en el Sur, sino porque queremos remarcar que el Planeta BS único, que todos vamos en la misma nave, y que desde los "camarotes de lujo" no se puede olvidar eternamente lo que pasa en las calderas, ni en los sótanos, máxime cuando la carcoma devoradora se ha extendido ya por cualquier rincón del barco. Si seguimos sentados en nuestros cómodos rincones, anestesiando el pensamiento y pensando que ya no hay defensa contra *las fuerzas del mercado", dejando que maten nuestra esperanza contribuiremos a que el F.M.I, bajo todas sus manifestaciones siga asesinando la vida, y esta vez ser£ la vida del Norte.

 

INTRODUCCIÓN

Las instituciones económicas de Bretton Woods son las que bajo la hegemonía de EE.UU. primero y el grupo de los siete Grandes después han diseñado desde 1944 la política económica a escala mundial, cualquier decisión de enmarque ha sido gestada, perfilada e impulsada desde dichas instituciones.

Está claro que el problema de las Relaciones Norte-Sur está desvirtuado. Habría que hablar de los problemas de las relaciones de los grandes centros de decisión financiera y económica internacional (B.M.,F.F.L, G-7) con el Sur, y con las clases populares del Norte, y ser conscientes desde el Norte que nuestra salida viable pasa obligatoriamente por un orden económico de características muy diferenciadas del actual.

El modelo económico capitalista necesita seguir creciendo cuantitativamente, pues esa es la clave de la concentración de riqueza, en manos de determinados sectores del Norte. Bajo esa óptica se intenta seguir profundizando la dinámica de globalización de los mercados y de esta forma cabría entender los acuerdos del GATT en la ronda de Uruguay, que fuerzan aun mis la apertura de los mercados locales a la lógica del mercado mundial en beneficio de las multinacionales. En ella se enmarcan también las políticas diseñadas en Maastricht o las de Copenhague.

Al alcanzar el objetivo final de estas políticas y acuerdos que es la maximización del beneficio de los capitales transnacionales, cada vez mas concentrados, el F.M.I..7-G z B.M. juegan un papel decisivo influyendo en los niveles de gasto público —un gasto público "reorientado" hacia los "gastos productivos"—, influyendo en los niveles de producción y empleo, debilitando la concertación social y aumentando la pobreza y la dualidad social en el propio seno del Norte.

Para que estos objetivos sean alcanzables, se afianza la política de defensa —defensa dentro de las propias fronteras, con un alto grado de coacción y represión— y se desarrolla a niveles de máximo histórico las competencias y presupuestos de la OTAN, que si en sus orígenes decía servir para contener los deseos expansionistas de la URSS, desaparecida esta, se ha convertido en un elemento de salvaguarda del Nuevo Orden Económico.

Este Nuevo Orden Económico (N.O.E.) es el gran reto que nos desafía a todos los que nos calificamos de izquierdas, ecologistas, o de cualquier teoría liberadora de la opresión económica y social. N.O.E., engañoso hasta en el titulo, porque difícilmente puede ser Nuevo lo que corresponde a un espíritu caduco, y mal puede ser Orden, lo que se sustenta en una conflictiva desigualdad. No nos es ya suficiente hablar de reorganización del sistema productivo, pues cualquier dialéctica la estamos sustentando en una teoría insuficiente para interpretar la realidad. Mientras los planes sigan inspirándose en una visión del mundo que reduce la psicologia humana a cuantas de perdidas y ganancias y entroniza como finalidad de nuestras vidas el consumismo y la posesión de objetos de dudosa utilidad, pero cuyas necesidades nos han hecho creer, mientras esa falsa brújula guie las decisiones, no habrá" progreso humano.

 

TENDENCIAS ECONÓMICAS EN EL NORTE

Por Norte se entiende las áreas económicas de EE.UU., Canadá, Japón, C.E.E., economías escandinavas y algunas otras económica periféricas a éstas. Las tendencias son comunes a todas ellas ya que todas derivan de las mismas "recomendaciones" emitidas por el F.M.I. De estas recomendaciones deriva una preocupación central: la maximización del beneficio, lo que paralelamente conlleva a incrementar la concentración de la riqueza.

Para maximizar el beneficio se conjugan distintas políticas:

1.— Por una parte se canaliza más parte de la plusvalía de la producción hacia el capital en detrimento del salario. Esto se hace bien por vía de subidas salariales por debajo de los incrementos del I.P.C. mas la productividad, bien por sustitución del trabajo fijo por contratos precarios, sin derechos y peor renumerados, o cien, abaratando los costes de los despidos laborales (flexibilización del mercado laboral).

2.— Por otra parte, se "socializan", vía gasto público, gran parte de los costes de la producción J privada (reorientación del presupuesto hacia los gastos productivos)

3.— Se postula por una reducción del gasto público con un doble objetivo: liberar parte del P.I.B. hasta ahora gestionado por los organismos públicos y dejar en manos de la iniciativa privada, como grandes mercados, logros históricos tales como la propia Seguridad Social.

4.— Por último, se trata, asimismo, de "aligerar" las rentas de capital de carga impositiva, con el objetivo de "agilizar" la inversión. Ello conlleva paralelamente a un aumento de la presión en las rentas de trabajo.

 

Flexibilización del Mercado Laboral

El gran desarrollo de la tecnología de telecomunicaciones ha permitido en gran medida que la frase de producción pueda ser trasladada a cualquier punto del planeta, alii donde la mano de obra sea mas sumisa, trabaje jornadas laborales mas extensas y sus derechos sociales y laborales sean escasos o inexistentes.

Con ello, a los trabajadores del Norte se les quiere poner en la situación de "aceptar" perdidas de logros históricos importantes, de renunciar a la negociación colectiva, y "ajustar los salarios" a los nuevos tiempos, de lo contrario puede ser desmontada toda una planta industrial y "trasladada".

A la vez, machacan con la idea de que son las rentas salariales las responsables mas directas de la crisis, ya que las subidas de los "costes laborales unitarios" (C.L.U.) han sido mas elevados que los I.P.C., y hay que reequilibrar la distribución de las plusvalías en un mayor beneficio del capital, para que el aumento de beneficios sirva de aliciente a nuevas inversiones que podrán crear nuevos puestos de trabajo.

No vamos a desarrollar aquí la demostración de la falsedad implícita que se encierra en el concepto C.L.U.,[1] ni vamos a demostrar que no existe tal traslación lineal beneficios-nuevas inversiones-puestos de trabajo. Baste decir que en la C.E.E., en los últimos 20 años, el volumen de la riqueza producida aumentó un 80%, mientras que el empleo total aumentaba solo el 9% (Boletín de las Comunidades Europeas, suplemento 6/93).

Estamos asistiendo a un incremento progresivo de riqueza producida que se concentra cada vez en mayor grado en los beneficios empresariales, los cuales son escasamente reinvertidos en el sistema productivo. Por una parte, se destinan al aumento del consumo suntuario y, por otra, hacia las inversiones especulativas, con una intervención creciente en los llamados "mercados de futuro", de gran efecto "burbuja".

Esto conlleva a que cada vez la riqueza está mis concentrada, cada día las grandes masas populares, que sólo poseen su trabajo como bien de cambio, están mas desposeídas. La flexibilización del mercado laboral está extendiendo el empobrecimiento por todo el Norte.

A la vez que se extienda la inseguridad económica en el Norte los "creadores de opinión" nos machacan con el término de "dumping social", trasladando las responsabilidades propias a los obreros del Sur

Así, los trabajadores del Sur, además de seguir llevando sobre si la creación del super-beneficio que sirve a los capitalistas del Norte para pagar un poco mas a sus propios trabajadores, han sido convertidos en los "culpables" los "competidores directos" de estos últimos. Trabajan mucho mas por mucho menos, ya sea en las multinacionales instaladas en sus propios países, ya sea para su propia burguesía (es el caso del boom chino) deseosa de entrar en competencia con el Norte, con productos mas baratos.

La tentación y el riesgo de entrar en esa corriente de razonamiento que busca los culpables entre los explotados del Sur es muy grande. El aumento de la xenofobia, el racismo y fascismo en el Norte está allí. Desde el Norte debemos "demostrar" estos razonamientos que sólo tienden al enfrentamiento de la clase obrera mundial. No es un problema del viejo inter-nacionalismo obrero. Es un problema nuevo, de nuestra década, que se irá agudizando. No se trata ya de solidaridad, ni de apiadarse "de esos pobres explotados" sino de lo verdadera necesidad de una coordinación y una estrategia conjunta.

A la explotación del Sur hay que interponer la respuesta conjunta porque cuando los trabajadores del Sur lo hacen por una miseria, no solo es malo para ellos, lo es también para los trabajadores del Norte, con quienes entran en competencia a la baja por un puesto de trabajo de la mismo multinacional.

 

Reorientación de los presupuestos

Desde la revolución burguesa los estados y sus instituciones han sido meros instrumentos al servicio de los poseedores de los medios de producción. Si bien es cierto que en determinadas coyunturas históricas han debido de hacer mas o menos concesiones a las clases populares, pero dichas concesiones han sido siempre las estrictamente necesarios para salva-guardar la llamada "paz social". Si dicha paz social no peligra, o existen otro tipo de elementos para encauzarla, las concesiones pueden variar e incluso desaparecer.

Estas funciones clásicas de los estados, funciones de servicio al poder económico, están siendo intensificadas en el Norte. En la C.E.E. quedan claramente perfiladas en el Tratado de Maastricht.

No tenemos espacio, y es otro debate, para exponer las causas que han hecho posible esta intensificación, que a la vez va unida a la pérdida de "concesiones" sociales anteriores. Pero no por falta de exposición de causas debemos de dejar de perfilar la realidad que se constata, las "fuerzas del mercado" están yendo demasiado lejos y a pesar del indudable progreso en algunas direcciones, estamos volviendo a un modelo de una era anterior y mas dura, en la que los fuertes amasaban grandes fortunas y los desventajados se veían privados de los medios mínimos de subsistencia.

Entre estas funciones clásicas del estado reforzadas en Maastricht están la de poner a disposición del capital, con fondos públicos, todos los elementos necesarios que estiman necesarios para incrementar la producción, lo que de ser asumido como coste por estos, haría disminuir la tasa de beneficio.

Otra función es el mantenimiento de unas fuerzas represivas-coactivas que por una parte sean garantes del "orden establecido" entre sus propios ciudadanos. O sea, que garanticen la filosofia y orden imperante de formación y distribución de recursos económicos salva-guardando así la primacía de los grupos de poder existentes. Y por otra parte, dichas fuerzas garanticen la "salvaguarda" de los intereses de los "capitales nacionales"; esta función actualmente está fortaleciéndose en espacios mas amplios (fortalecimiento de un sistema de defensa en la C.E.E., etc.)

Para fortalecer estas dos funciones se está reorganizando la distribución de los presupuestos públicos. Engordándose todas las partidas de infraestructuras (tanto de transporte como de telecomunicaciones) y los gastos de defensa (entendidos tanto de los ministerios de Interior, como de Defensa propiamente dicho).

El debate sobre las inversiones en infraestructuras esta latente. Además de los grandes problemas ecológicos que a nivel mundial están ocasionando, está el debate económico y social. Dichas infraestructuras no responden, en la mayoría de los casos, a verdaderos intereses sociales y de aumentar la interrelación de los pueblos, sino que responden a intereses eco-nómicos, muchas veces transnacionales, que en algunos casos desaparecen como interés, antes incluso del uso racional de la infraestructura. Un ejemplo clarificador de irracionalidad y falta de perspectiva, entre los muchos, es el trazado del ferrocarril AVE entre Madrid-Sevilla.

Pero además del debate medioambiental y socio-económico los gastos en infraestructuras están siendo la partida que más grado de ineficacia — análisis del nivel de logro de los objetivos establecidos— e ineficiencia— análisis del coste público y coste de oportunidad social por objetivo— están encerrando. A esto se añade los grandes niveles de corrupción política y económica que se encierran en sus concesiones u ejecuciones (Italia, España, Francia, EE.UU., ..., las salpicaduras alcanzan a altos niveles políticos). Todo ello impulsa a presumir que los posibles beneficios de incremento de lo productividad a los que pueden llevar ciertas infraestructuras queden totalmente desvirtuados en el nivel macroeconómico.

Respecto a la segunda área de gasto potenciada (gastos policiales y militares) no vamos a profundizar, ya que está suficientemente claro para los asistentes a este foro, su alcance. Sólo remarcar que el Norte "actualiza" su armamento para seguir "disuadiendo" al Sur, y la Guerra del Golfo le sirvió de excusa para realimentarse ideológicamente, una vez desaparecido el "enemigo comunista".

La parte de recursos económicos que absorbe el sector armamentista son de tal envergadura y mueven tanto "dinero negro" que las cifras contabilizadas son meras puntas del iceberg.

 

[1] Entre otros, esta demostración la realiza de forma clara y concisa Jesús Albarracín, en "Los Salarios y el Empleo", Revista Actuarios n° 10, enero 1994.

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